Cuando empecé la carrera de Administración y Dirección de Empresas (ADE), no sabía que terminaría siendo uno de los pilares que sostienen todo lo que hago hoy: desde lanzar marcas, hasta dirigir proyectos, entender métricas, trabajar con proveedores internacionales o gestionar decisiones complejas.
A veces se dice que ADE es una carrera “general”, “muy amplia”, o que “te abre puertas”.
Y es cierto.
Pero también es mucho más que eso si sabes aprovecharla.
En este post quiero compartir lo que realmente me aportó estudiar ADE y cómo ha influido en cada proyecto que desarrollo.
1. Entender cómo funciona una empresa de verdad
ADE te da una visión global que muy poca gente tiene a tu edad:
-
cómo se organiza una empresa
-
cómo se toman decisiones
-
qué implican las finanzas
-
cómo se analiza un mercado
-
qué herramientas necesita un negocio para crecer
Cuando años después fundé Sabika Retro S.L., muchas piezas ya estaban ahí.
No tuve que aprenderlo desde cero.
2. La importancia de las finanzas (aunque no te gusten)
Desde contabilidad hasta análisis de costes, balances, márgenes o VAN/TIR.
Son conceptos que en su momento parecen abstractos, pero que luego se vuelven fundamentales.
Gracias a eso:
-
sé calcular precios correctamente
-
sé evaluar si un proyecto es rentable
-
entiendo lo que implica tomar riesgos
-
sé optimizar presupuestos
-
entiendo cómo se mueve el dinero dentro de una empresa
Es conocimiento que hoy uso cada semana en Sabika.
3. Pensamiento analítico para tomar mejores decisiones
ADE te enseña a:
-
procesar información
-
separar datos relevantes de los que no lo son
-
analizar variables
-
crear modelos mentales
-
comparar escenarios
-
plantear estrategias
Esa forma de pensar me ha ayudado muchísimo a nivel profesional y personal.
Desde planificar un lanzamiento hasta decidir si un proveedor es fiable.
4. La parte humana es igual de importante que la técnica
Algo que no se suele decir: ADE te obliga a trabajar con gente de todo tipo.
-
trabajos en grupo
-
exposiciones
-
debates
-
coordinación
-
liderazgo
-
resolución de problemas
Estas “soft skills” son básicas cuando diriges equipos, hablas con proveedores o negocias precios y tiempos.
Aprendí a adaptarme, comunicar y manejar situaciones complicadas.
5. ADE fue el puente hacia el marketing, la moda y la creatividad
Paradójicamente, la carrera me enseñó que podía moverme hacia muchos mundos.
No me limitó, me abrió caminos.
Gracias a ADE descubrí que podía combinar:
-
análisis + creatividad
-
empresa + diseño
-
estrategia + estética
-
negocios + música
Algo que más tarde cuajó en Sabika Club y en mi decisión de estudiar un Máster en Marketing Digital.
6. La mentalidad emprendedora que te cambia la vida
ADE me enseñó a ver oportunidades donde otros ven problemas:
-
identificar necesidades reales
-
crear soluciones
-
construir proyectos desde cero
-
gestionar incertidumbre
-
aprender rápido
-
tomar decisiones sin toda la información
Sin esa mentalidad no habría encendido nunca la chispa de mis marcas.