Cuando empiezas a emprender, pronto descubres que hay muchos retos: diseñar un producto, encontrar proveedores, vender, atraer clientes, construir una marca… Pero hay algo que afecta a todos los emprendedores por igual, da igual si vendes camisetas, cursos, servicios o diseño: el IVA.
Y cuanto más avanzas, más te das cuenta de una cosa:
el IVA es, probablemente, el impuesto más injusto de todos.
En este post quiero explicar por qué.
1. Pagas IVA aunque no ganes nada
Esto es lo que mucha gente no entiende.
Puedes tener:
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cero beneficios
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poco margen
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devoluciones
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costes inesperados
Y aun así, cada trimestre tendrás que pagar el IVA que has cobrado a tus clientes.
Da igual si ese dinero ya lo has reinvertido en stock, publicidad o material.
Da igual si estás creciendo.
Da igual si aún no ves beneficios reales.
Para Hacienda da igual tu situación:
tienes que pagar sí o sí.
Y esto es especialmente duro cuando estás empezando.
2. El IVA no es tuyo… pero tú eres el responsable
El IVA funciona de forma extraña:
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Tú lo cobras
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Tú lo gestionas
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Tú lo declaras
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Tú lo ingresas
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Tú asumes el riesgo
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Tú pagas los errores
Pero… no es tu dinero.
Es como si te obligaran a gestionar el dinero de otro, con tus recursos, tu responsabilidad y tu riesgo.
Para un emprendedor pequeño, esto es una bomba de relojería.
3. Penaliza especialmente a los negocios con margen pequeño
Las grandes empresas tienen márgenes amplios y equipos fiscales.
Pero los emprendedores pequeños tienen márgenes ajustados y hacen malabares.
Ejemplo claro:
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Vendes 1.000€
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210€ son IVA
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Te quedan 790€
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De esos 790€, pagas stock, envíos, packaging, publicidad, pasarela de pago…
Y si algo sale mal:
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un pedido devuelto
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una campaña que no convierte
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un proveedor que falla
El IVA sigue ahí, como si todo hubiera ido perfecto.
Para mí, eso lo convierte en el impuesto más injusto.
4. No tiene en cuenta la realidad del negocio
La mayoría de impuestos se calculan sobre beneficios:
si ganas, pagas más; si ganas menos, pagas menos.
Pero el IVA no funciona así.
Puedes tener:
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meses de pérdidas
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lanzamientos fallidos
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costes inesperados
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stock parado
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problemas de proveedor
Y aun así tendrás la obligación fiscal intacta.
No refleja tu situación real como empresa.
5. Te obliga a tener liquidez incluso cuando no la tienes
Muchos emprendedores mueren por falta de liquidez,
no por falta de ventas.
¿El motivo?
El IVA trimestral.
Si no gestionas bien el dinero del IVA desde el día 1,
puede pillarte desprevenido y romper tu flujo de caja.
Para negocios pequeños o marcas emergentes como Sabika en sus inicios, esto es un golpe durísimo.
6. Cualquier error se paga caro
Declaración fuera de plazo.
Cálculo mal hecho.
Factura mal emitida.
Fuente de IVA incorrecta.
Todo genera:
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sanciones
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recargos
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intereses
Y como emprendedor, tú eres responsable de absolutamente todo, incluso si eres pequeño y estás empezando.